Nací en varias tandas, crecí de una sola vez. Pegó el estirón mi concepción, de golpe.
Soñé y volé, pero no dejé el fuego prendido, lo apagué con agua del mar, que con la sal galopó y convenció a mi pelo de acompañarla a nadar. Llovía en mi intestino y con mi dedo gordo del pie te convertiste en el campeón del origami. Tanto papel desperdiciaron que estos dos ojos ya no vieron más, prefirieron escuchar la música que con arpas tocaban mis rodillas con tus pestañas. Y de tu voz me apoderé, para sentirla cerca mío cada vez que te extrañaba, y no estabas, te habías ido a alimentar bocas extrañas que pedían por riñones, hasta mis riñones les quisiste dar, que por suerte estaban ocupados encargándose del reparto de éxtasis por el barrio. El Dealer resultó ser mi corazón, que tenía acceso a todo mi ser, ese Gil aceptó tus promesas y las creyó, las difundió, me las vendió, y las compré. Y me gustaban, porque bailaban alrededor de la montaña naranja, con puentes. Las palomas no vinieron, las eché. Carne.
Medias rotas, todo se rompió, todo roto. Vos roto, no funcionás, no andás bien conmigo, dejame arreglarte, yo sé, yo sé. Y sino preguntale a mi piel, ella te conoce, ella tiembla cuando toca la tuya. Dale, temblá conmigo, qué te cuesta. Antes temblabas, todo pasó tan rápido, ¿te olvidaste de temblar por mí?
7.16.2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario