9.04.2011

Y entonces hay como momentos, momentos a lo oasis, en que una dice: "yo me puedo sentir bien, yo soy alguien copado, yo estoy buena..." y demás cosas que ahora me doy cuenta lo patéticas que quedan escritas acá, pero que al fin y al cabo son autoestímulos, re legales, re normales, re necesarios, y que no son comunes en mí, no por hacerme la pobrecita sino como que ese no se qué, ese "vas a quedar como una boluda" que inhibe tantas cosas, e inhiben las ganas de estar bien a veces, como ahora. Como ahora, que esa pedorra esperanza de que vuelvas hace que yo siga mal, porque sigo pensando en vos, tooodo el tiempo. Como si seguir mal implicara no superarte (vamos bien) y que entonces el caso "siga abierto" (se va poniendo complicado), y, por consiguiente, que vos vuelvas pronto y yo esté, y sea tan feliz de tenerte otra vez (y ahí se fue al carajo).
Volviendo al tema, de golpe, domingo, una y media de la mañana, me miro al espejo y digo "no soy tan fea", escribo unas líneas y digo "no soy tan pelotuda" (o capaz que sí, pero por lo menos una pelotuda que puede escribir dos frases al hilo), y eso me hace sentir bien, me hace sentir que hay tanto todavía ahí en potencia por todos lados. Pero, alto ahí, sé que hay mucha potencialidad, pero no quiero más ésto, porque vos también fuiste potencia en algún momento hasta que te concretaste en ésta rica situación de mierda en la que yo me siento más sola y más patética que la tabla del uno (nótese que las analogías, por lo menos ahora, no son lo mío). Quiero no sentirme más así, nada más, eso pido. Por eso está bueno aprovechar este mini momento optimista que quién sabe cuanto me va a durar, porque en serio tengo miedo de levantarme ahora, irme a la cama y volver a llorar. Así que voy a terminar mi tecito, me voy a poner el pijama y voy a leer. Y mañana va a ser otro día en que capaz que me vuelva a despertar triste, o no. O NO.

No hay comentarios: