8.07.2008

La noche de los feos

Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos - de la mano o del brazo - tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas.

1 comentario:

Art Bitch dijo...

Ay boluda que feo cuento, pero que genial, va no ahora que lo pienso eso ni siquiera es amor, es resignación, pero que se yo si no estoy en sus cabezas, estoy en la mia y aun asi no entiendo nada y fui al oculista y que genial va a ser el dia que tipo no se me vean los ojos de tanto aumento que voy a tener que copadooooo