Alojada en su rancho de última generación, acompañada de dulces cuises y zainos de alma bondadosa, Eulogia Ahijuna Floral, la princesa gaucha, pasaba sus alegres días cantando coplas de amor, con su dulce voz, que, según decían los viajantes que tenían el placer de escucharla, poseía poderes curativos. No sólo Dios la había dotado de una hermosa voz, sino que también le había regalado una belleza especial (resaltada por su vestimenta: un poncho rosa con diamantes incrustados que se quedaba a la perfección), sus trenzas rubias perfectas y sus ojos azules encandilaban la vista de los gauchos que pasaban a conquistarla. Pero ésto no era un problema: a penas comenzaba Eulogia a cantar, sanaba la ceguera de sus visitantes, quienes procedían a cortejarla. Creativos eran los gauchos: canciones, regalos, demostraciones de talentos, simulación de suicidio, cartas documento, ruegos, llantos; pero no lo lograban. La joven, declarada Tesoro Pampeano Universal y Miss Pampa por toda la eternidad, argumentaba que ningún cristiano estaba a su altura como para poseerla.
Un día de tormenta, Eulogia Ahijuna Floral creyó ver la silueta de quien sería su primer y único amor. Al acercarse no se encandiló con su belleza, lo cual llamó la atención a la princesa, pero lo interpretó como una señal. El desconocido caminaba sensual y lentamente, sus cabellos largos bailaban al compás del viento, mientras despedían pétalos de ceibo, la flor nacional, "¡es un príncipe patriota!" pensó Eulogia, "¡Es defensor de la naturaleza!" agregó en su mente. Traía además el facón más brillante y esplendoroso que había visto en su vida, y unas bombachas de gaucho marca Luis Vuitton de última temporada. Cuando el apuesto sujeto estuvo cerca, ella le dirigió una mirada de soslayo, pero no se pudo contener por mucho tiempo y sonrió al tiempo que gritaba "¡¡Sí, acepto!!". Pero la música de violines y trompetas dejó de sonar en ese instante. El caballero no estaba caminando hacia ella, sino que se encaminaba hacia el rancho de al lado. Se dió vuelta, retirándose un auricular del oído (se escuchó la música de Village People que emitía) y exclamó "Ay, ¿me hablaste, gordi? No te presté atención. ¡Divino tu poncho Rosa! Si no te molesta mañana me compro uno, a George, mi novio, le va a encantar". Eulogia se desmayó.
A 100 metros, los festejantes de la princesa, rechazados por la misma, observaban la situación. Gritaron y se abrazaron. Su sed de venganza había sido saciada.
9.12.2008
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1 comentario:
Te juro que sos la más hija de puta, sos una gran escritora te recomiendo que hagamos un libro, vos lo escribis y yo lo leo y te digo lo genial que es, y te digo que por eso te amo, aunque nos enojemos porque yo quiero ir hoy a santa fe y vos queres ir mña, ( no sé si estamos enojadas, pero nos perturba o no?) y tenemos serios problemas con los hombres, o mejor dicho no tenemos problemas porque carecemos de hombres que sean heteros, y yo te juro que no puedo amar mas a ese hermoso que tiene el pelito largo, marrón lacio y un trencita con una flor rosa, te juro que es lo que tenemos en la cabeza que no existe hombre en la tierra para nosotros? jajajaj, no se me da miedo leer lo que escribi porque seguro es una caca, asi que me voy, chau cachorrita, seguro ahora te conectas en tu mama casa
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